lunes, 6 de junio de 2011
Parece una estupidez, pero con el paso del tiempo soy más consciente de ello. Siempre he pensado que el que haya sido criada solo por mi madre no suponía ningún tipo de carencia y aún lo sigo pensando, pero lo que no puedo negar es que el no poder disfrutar de una figura paterna por mero derecho te pasa factura. te convences a ti misma de que no es necesario ni para tus hermanos ni para ti, pero al final del día te descubres anhelando algo que ni si quiera sabes a qué huele. Esa preocupación constante o la seguridad que te ofrece solo por ser el rol paterno, yo solo la conozco en manos de mi madre y en cambio desde que tengo uso de razón he buscado un sustituto que desempeñase ese papel. Y a pesar de que ahora lo tenga, hay cosas que no se olvidan y que aunque quiera reubicarlo en mi esquema simple de roles familiares necesarios para el desarrollo emocional de una niña de seis años...me es imposible. Así volvemos al punto de partida, a sentir esa inseguridad a la hora de que me quieran, porque si ni mi propio padre fue capaz en su día, porqué lo debería hacer cualquier otra persona.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario