jueves, 30 de junio de 2011
Te vas. Te has ido. Te fuiste. Estas serán las formas en las que conjugaré los verbos ahora, pero no por mucho tiempo, porque volverás. Tienes que hacerlo, porque no pienso recorrer las calles de Madrid sin ti por mucho tiempo, así que te doy dos meses y seis días, pero no más. Te regalo kilómetros, que luego pienso robarte para tenerte más cerca y así escuchar tus mil quejas y oler tus pitillos recién encendidos. Bailar contigo y reír hasta contagiarnos de una estupidez infinita. A mí me suena muy bien, pero todo eso será cuando vuelvas, por eso tienes que hacerlo y así podré conjugarte de este modo. Vuelves, has vuelto, volviste. Aquí te espero.
sábado, 25 de junio de 2011
Él es la carne picada de mis macarrones. Las canciones en su Chupona. El polo verde y gris hecho a su medida. Su sonrisa de bicho. Sus dedos porretas. Sus mil preguntas nerviosas antes del examen. Las máquinas exprendedoras de galletas gratis. Su cabezonería. Su voz al susurrar la Torre del Oro. Su bañador de padreconhijos. Leiva y su araña con final no feliz. Su futura "colabo". Su presente Miami. Su pasado que ya no está.
Hoy voy a devolverte lo mucho que me cuidaste tú hace meses, porque nadie lo supo hacer mejor que tú. Y nadie me ha comprendido mejor que tú cuando no me ha apetecido aparecer. Así que, aquí estoy, queriendo aparecer para poderte cuidar y hablar de ese pasado que ya no está, pero que no se olvidará.
Voy a quemar a fuego lento tres palabras en tu cabeza, preparado? va a doler un poquito...
Estoy aquí siempre.
Hoy voy a devolverte lo mucho que me cuidaste tú hace meses, porque nadie lo supo hacer mejor que tú. Y nadie me ha comprendido mejor que tú cuando no me ha apetecido aparecer. Así que, aquí estoy, queriendo aparecer para poderte cuidar y hablar de ese pasado que ya no está, pero que no se olvidará.
Voy a quemar a fuego lento tres palabras en tu cabeza, preparado? va a doler un poquito...
Estoy aquí siempre.
viernes, 24 de junio de 2011
Cuando era pequeña buscaba las manos de todo el mundo, no había nada mejor que eso. Siempre tenía mis favoritas, pero quién no. Después dejé de cogerlas y me dediqué a dibujarlas, lo cual a veces me parecía más complicado. Las pintaba y no paraba hasta que al mirarlas sintiese lo mismo que cuando las cogía. Intentaba que me tocasen con su carboncillo y sus sombras difuminadas, pero no siempre las líneas inacabadas eran suficientes, siempre se podían mejorar. Ahora ni las busco ni las dibujo. Las observo y a veces, solo a veces, echo de menos buscarlas con los ojos cerrados sabiendo que su carboncillo me dejará las mías manchadas como recuerdo de que estuvieron ahí y que en cualquier momento pueden volver. Pueden hacerlo.
lunes, 20 de junio de 2011
Tú fuiste una de mis razones para aprender alemán. La gente dice que suena feo, pero se equivocan. No es un je t'aime de los que te bajan las bragas ni un i miss you de los que te hacen comprar un billete a la primera de cambio. Me parece que tiene mucho más encanto que eso. Es desesperante, adictivo y cuando menos te lo esperas te sorprende, así como tú. Ich dachte an dich.
martes, 14 de junio de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
Parece una estupidez, pero con el paso del tiempo soy más consciente de ello. Siempre he pensado que el que haya sido criada solo por mi madre no suponía ningún tipo de carencia y aún lo sigo pensando, pero lo que no puedo negar es que el no poder disfrutar de una figura paterna por mero derecho te pasa factura. te convences a ti misma de que no es necesario ni para tus hermanos ni para ti, pero al final del día te descubres anhelando algo que ni si quiera sabes a qué huele. Esa preocupación constante o la seguridad que te ofrece solo por ser el rol paterno, yo solo la conozco en manos de mi madre y en cambio desde que tengo uso de razón he buscado un sustituto que desempeñase ese papel. Y a pesar de que ahora lo tenga, hay cosas que no se olvidan y que aunque quiera reubicarlo en mi esquema simple de roles familiares necesarios para el desarrollo emocional de una niña de seis años...me es imposible. Así volvemos al punto de partida, a sentir esa inseguridad a la hora de que me quieran, porque si ni mi propio padre fue capaz en su día, porqué lo debería hacer cualquier otra persona.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

