sábado, 3 de abril de 2010
Cuando era pequeña, le ponía nombre a todos mis muñecos, y a partir de ese día pasaban a ser uno más en mi vida. Ahora nada funciona así. Ahora me dicen sus nombres y son ellos los que deciden si formar parte de mi vida...bueno, a lo mejor exagero. Nunca dejo entrar sin que llamen a la puerta, pero hay personas, que sin el toctóc de turno, se plantan debajo de tus sábanas.
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1 comentario:
=D
me acuerdo de nuestro amado Pablito...
ya sabes Ly, nada de dormir con desconocidos...=P
Pal
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