sábado, 3 de abril de 2010



Cuando era pequeña, le ponía nombre a todos mis muñecos, y a partir de ese día pasaban a ser uno más en mi vida. Ahora nada funciona así. Ahora me dicen sus nombres y son ellos los que deciden si formar parte de mi vida...bueno, a lo mejor exagero. Nunca dejo entrar sin que llamen a la puerta, pero hay personas, que sin el toctóc de turno, se plantan debajo de tus sábanas.
Posted by Picasa

1 comentario:

Anónimo dijo...

=D

me acuerdo de nuestro amado Pablito...

ya sabes Ly, nada de dormir con desconocidos...=P

Pal