domingo, 25 de septiembre de 2011

El miedo que mis terminaciones nerviosas puedan tener a dejarse llevar por el libre albedrío no tiene nada que ver conmigo. Ni el mismo que tienen mis ojos a que todo lo que conocen se desvanezca en un abrir y cerrar, ni el que tienen mis manos a olvidar todo lo que ya han recorrido por sí solas.
No temo al miedo, sino a la poca paciencia que puedan tener mis sentimientos, los cuales siempre hacen lo que quieren sin tener en cuenta lo que de verdad necesito.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Podría ponerme a contar tus lunares uno por uno de tal forma que nunca acabase. Exiliarme y acampar en tu pecho, arropándome con tu cuello. Columpiarme en tu lengua y despistarme en busca de tus manos. Convertir 11 kilómetros en distancias tan cortas que lo único que podamos hacer sea lamernos el sudor. Poner tus respiraciones entre paréntesis, mientras niegas el haberte quedado dormido, pero por mí no lo hagas, porque si fuese por mí, me quedaba a dormir en tus pestañas todas las noches a 11.000.000 milímetros de ti.