lunes, 30 de mayo de 2011

La mayoría de las veces finjo no tener corazón, porque así es mucho más fácil conservarlo. No soy de las que vende sus cicatrices al mejor postor por unas acciones rentables a corto plazo ni mucho menos a largo. No creo en su durabilidad y dudo mucho más de su calidad. Tampoco me va lo de comparar, mis cicatrices son mías y están bien zurcidas, mi tiempo me han costado. Pero al menos ya son cicatrices, lo que implica un pasado. Eso siempre es amargo, porque siempre se mezclan los dos polos, lo que te hacía temblar y lo que matarías por olvidar, pero así es este negocio. Compra y venta, aunque yo soy más de alquilar, la verdad. Nada de líos burocráticos y cuando te cansas... dejas el alquiler y te buscas otra cosa, pero sin compromisos ni  ataduras que puedan interferir en tu futuro o hacerte malgastar tu presente. Así que, yo cuido mis cicatrices y escondo mi corazón fingiendo no tenerlo, eso sí que es rentable. (Al menos para mí)

lunes, 23 de mayo de 2011

...siempre he sido más del pretérito imperfecto que del perfecto simple.

jueves, 19 de mayo de 2011

Me sorprende cómo la gente acaba siendo lo que menos te esperas. Supongo que eso es lo bueno, nunca sabes por dónde te van a salir.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Contándome, Contándote, Contándonos. La primera persona del plural siempre acaba en singular. Contándonos, Contándote, Contándome.