sábado, 22 de enero de 2011
19:01 en otro lugar.
Nada más leerte, me vinieron miles de recuerdos junto con tus gestos en forma de remite. Recuerdo uno, estábamos en un autobús rumbo a no sé qué Rue, me ibas contando cómo era la familia que te había tocado y no parabas de hablarme del hermano mayor, el que te había dejado su cuarto. No sé por qué razón, pero te había eclipsado su coordinacíón, tal vez porque tú siempre fuiste un poco torpe por culpa de tus brazos kilométricos. Me contaste que recogió un champú, que estaba a punto de rozar el suelo, con el movimiento más rápido que habías visto en tu vida, mientras yo me reía diciéndote lo tonto que eras. Ahora, después de leerte, incluso a día de hoy seis años más tarde, puedo verte en mi cabeza contandomelo y riéndonos juntos de todo, incluso de tu ombligo alto. Eso fue lo que pasó a partir de leerte el día 30 en otro lugar y a esa hora.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)